NUESTRA SEÑORA DE LA ESTRELLA
Se dice que unos monjes benedictinos que caminaban, descubrieron un hermoso lugar desde donde podía verse el océano Atlántico.
Uno de ellos para descansar, se acomodó en una barca de la playa, mientras el otro se puso a dormir en la tierra. A la mañana siguiente el mar había arrastrado la barca y los vientos dirigieron al monje hasta Inglaterra. Su compañero Fray Roger, entristecido por no haber encontrado al monje, invocó la ayuda de María.
Dormido tuvo una visión: una estrella caía del cielo con estruendo y quemaba el bosque, y una voz, la de María, le pedía que en aquel lugar construyera un santuario en su honor.
Uno de ellos para descansar, se acomodó en una barca de la playa, mientras el otro se puso a dormir en la tierra. A la mañana siguiente el mar había arrastrado la barca y los vientos dirigieron al monje hasta Inglaterra. Su compañero Fray Roger, entristecido por no haber encontrado al monje, invocó la ayuda de María.
Dormido tuvo una visión: una estrella caía del cielo con estruendo y quemaba el bosque, y una voz, la de María, le pedía que en aquel lugar construyera un santuario en su honor.
En el año 1060, Roger, el monje benedictino, erigió en este lugar una modesta ermita a la Virgen María.
Por las cercanías se corrió la voz de la visión que tuvo el monje para cumplir la petición del cielo y poco a poco se fue construyendo una abadía.
Guillermo, Duque de Normandía, Rey de Inglaterra, fue el primer e insigne bienechor de la Abadía de Montebourg. Dedicado a Santa María, Nuestra Señora de la Estrella, fue consagrado un amplio templo en el año 1152 y su esplendor debía irradiar durante siglos, antes de oscurecerse y arruinarse, destruidos por guerras, pillajes y la Revolución.
En el año 1892, los Hermanos de la misericordia compraron las ruinas de la Abadía y emprendieron la reconstrucción del templo hasta su total cumplimiento, antes de su unión al Instituto de los Hermanos.
En 1938 estos hermanos eran muy pocos y como no tenían muchas vocaciones, pidieron ser incorporados al Instituto de La Salle, lo que obtuvieron. Y así recibimos la misión de custodiar el santuario mariano y difundir su devoción por todo el mundo.
Nuestra Señora de la Estrella se halla en Montebourg, en el extremo occidental de Francia.
Nuestra Señora de la Estrella se halla en Montebourg, en el extremo occidental de Francia.
En 1955 el Hermano Dionisio de Jesús, Vicario General, proclamó a Nuestra Señora de la Estrella, Reina y Madre de las Escuelas Cristianas.
Por decisión del Capítulo General de 1956, los Hermanos adoptaron, oficialmente en su Instituto, “ya marcado por la Estrella del Signum Fidei” el culto de “Nuestra Señora de la Estrella”.
El 1º de Mayo de 1960 en la memoria de IX centenario de la Abadía, la estatua de Nuestra Señora de la Estrella fue solemnemente coronada por Monseñor Guyon, Arzobispo de Coutances, en presencia de obispos, Órdenes Religiosas de la Región de Normandía, del Reverendo Hermano Nicet Joseph, Superior General, Autoridades Regionales y Municipales y considerable multitud de piadosos fieles.
Debemos sentirnos alegres, pues tenemos una Madre en el Cielo, una Madre que nos cuida y nos protege con tantísimo amor que no es posible pensar que la vida pudiera existir sin ella, y un motivo más de alegría es la advocación de María en la Virgen de la Estrella, y ĄQué orgullo debemos sentir los lasallistas!, pues es Nuestra Patrona, Nuestra Protectora, pero también tenemos un grandísimo compromiso con ella, que es el de difundir su devoción por todo el mundo, a través de las prácticas marianas, como el rosario, cantos, oraciones e imitándola en sus actitudes.
¿Con qué acciones honras en tu vida a la Virgen María, Madre de Dios?
